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Pascua de Resurrección 2012 Print E-mail

Queridos y amados hermanos y hermanas en Cristo:

Coat of Arms"¿Por qué buscar Al Que está vivo entre los muertos?  Él ha resucitado tal como dijo." Las palabras del ángel nuevamente resuenan este año de 2012 como lo han hecho todos los años que llamamos Anno Domini El Año de Nuestro Señor. Pues el mundo en que vivimos renació y se transformó esa primera Pascua, cuando Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre que murió humanamente, que murió ese Viernes Santo en la cruz, tres días después resucitó glorificado, gloria que sólo Dios podía dar y dio. Esta gloria que Él nos llama a compartir. Ya no buscamos entre las cosas muertas del pasado para encontrar el significado de la vida. Miramos a Jesús que se hizo uno con nosotros por medio de su encarnación y nacido de la Virgen María. Él asumió nuestra condición humana, una condición humana que lo llevó a la cruz. Mas, Hijo que era, Él venció la muerte humana y se levantó para llamarnos a compartir Su vida, la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¿Si medimos el tiempo desde El, no deberíamos medir también nuestras vidas por El? Algunos podrían decir que la medida del tiempo es sólo una manera conveniente de marcar la vida. ¿Pero es eso todo lo que es? ¿Por qué esta medida y no otra? La única razón real es que Jesús verdaderamente resucitó de entre los muertos y es lo que el Papa Benedicto XVI  llama "un salto evolutivo" para toda la humanidad. Resucitado de entre los muertos Jesús cambia el curso de la historia de la humanidad y cambia nuestra vida humana y nuestro destino humano. Ahora, cada año es un verdadero "Año del Señor", porque todos los años, como toda vida, se mueve en una esfera que ha sido redimida, un mundo que ha sido atravesado por la divinidad. Nosotros, bautizados en su muerte, somos ahora transformados por El, quien por su vida divina habita en nuestras vidas. "Permaneced en mí y yo en vosotros".  El mundo y nuestras vidas existen ahora en El, en El Resucitado, en el Hijo de Dios, cuya humanidad ha sido glorificada. Porque Él ha sido glorificado en la Resurrección, Él nos da a todos la capacidad de vivir más allá de lo que podemos hacer de nosotros mismos. Él nos da la vida divina hasta la vida eterna.

El Papa San León Magno nos desafía a hacer esto nuestro.  Imite lo que El ha hecho, ame lo que Él ha amado, y encontrando  en usted la gracia de Dios, ame a su propia naturaleza, nuevamente, en El.  Hoy podemos mirar a los retos y las dificultades de nuestras propias vidas, desde la perspectiva de la victoria, la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.  Hoy podemos liberar nuestros corazones de todo lo que les inquiete y perturbe, pues El, cuyo corazón humano late con amor por nosotros ha unido nuestros corazones al Suyo.  Hoy nosotros que podemos sentirnos solos y abandonados, despertamos para descubrir a un amigo que no nos deja huérfanos sino que nos lleva con El al Padre.  Hoy nosotros los que podemos ser víctimas de la incomprensión y el rechazo o que podríamos estar albergando odio hacia los demás somos llamados a salir de esas prisiones, de esas tumbas de la muerte y abrazar la vida, la vida de Cristo, vida que El nos dá, vida que brota hacia la vida eterna.

Hoy, queridos hermanos y hermanas, dejen de buscar la vida entre los muertos. ¡La verdadera vida, la vida glorificada, está delante de ti: Cristo, el Resucitado, el Hermano que murió por nosotros, el Salvador que ha resucitado por nosotros, el Hijo de Dios que comparte Su vida con nosotros!  ¡Alégrense!  ¡Alégrense! ¡Él ha resucitado y vive para siempre!


                                                                                                                                  Obispo de Rockville Centre

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