Diocese of Rockville Centre

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 PERTENCER MÁS PROFUNDAMENTE

belong_pastoral3.jpgEn este hermoso tiempo de Adviento y Navidad, nuestros corazones están llenos de alegría por lo que celebramos: el nacimiento de Jesús quien nació de María, Su Madre en el establo de Belén mientras José se mantuvo en vigilia y los ángeles cantaron “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace”. Hay dos grupos cuya llegada al establo de Belén llama nuestra atención. En primer lugar están los pastores en los campos tan cerca del pesebre de Jesús. Escuchando el mensaje del ángel, responden con el corazón abierto y con disponibilidad: “Vamos a Belén a ver esto que ha tenido lugar y que el Señor nos ha dado a conocer”. Ellos encontraron a Jesús y entraron con un corazón agradecido en la calidez de la compañía de María y José glorificando a Dios por el don de su Hijo.

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El otro grupo venía de lejos. Los tres Reyes Magos vieron una estrella y se preguntaban qué podría significar. Tuvieron que buscar y preguntar “¿Dónde está el recién nacido Rey de los Judíos?” Ellos eran tan extranjeros como los pastores eran vecinos. Venían de lejos. Los pastores estaban allí al lado de María y José. Sin embargo, cercanos o lejanos, todos estaban deseando ver a Jesús, para conocer el Rey recién nacido, para adorarlo y ofrecerle sus dones.

En cierto sentido, estos dos grupos representan a muchos católicos de nuestro tiempo. Cuan bendecidos somos nosotros si estamos entre aquellos que, como los pastores, han llegado pronto a Jesús y regularmente rendimos homenaje a El por nuestra participación activa de mente y corazón en la celebración de la Misa dominical. Sin embargo, también tenemos muchos de nuestros hermanos y hermanas que todavía están en busca de Él, deseando conocerlo mejor a Él pero, por una razón u otra, no pueden encontrar su camino hacia el pesebre de la Misa dominical. Como los Magos que quieren descubrir el Rey recién nacido en sus vidas y ya han seguido Su estrella por el bautismo y por alguna proximidad a Jesús. Pero por diferentes razones o circunstancias, ellos no están con nosotros en la celebración dominical de la Eucaristía, el santo sacrificio de la Misa.

Esta carta está dirigida a todos, pero especialmente a ustedes que, como los pastores, se reúnen semanalmente en el pesebre, en su iglesia parroquial para participar ofreciendo a Dios el mayor acto de adoración que alguien puede hacer: La celebración del Santo Sacrificio de la Misa. Ahí escuchamos la Palabra de Dios, ofrecemos los dones del pan y el vino, somos uno en pensamiento y corazón con el sacerdote que proclama la oración Eucarística que nos trae a Jesús en su Cuerpo, en su Sangre. Este es el sacramento que nos une con Él y a los unos con los otros a medida que somos alimentados por la comunión la cual hace de nosotros el Cuerpo de Cristo.

A usted, en primer lugar, he venido con buenas noticias de que pronto tendremos un regalo para abrir nuestros corazones y renovar nuestra fe al
celebrar la Eucaristía. Después de cuarenta años de usar la Primera Edición del Misal Romano desde el Segundo Concilio Vaticano, nuestro Santo Padre el Papa Benedicto nos ha dado una nueva traducción al inglés de la Tercera Edición Típica del Misal Romano. Esta nueva traducción comenzará a utilizarse el próximo año el primer domingo de Adviento, 26 y 27 de noviembre del 2011.

Siempre hay un riesgo cuando nos enfrentamos a algo nuevo. Es posible que no queramos cambiar. Podríamos pensar que no sea necesario. Algunos se preguntarán, “¿Para qué molestarse?” “Estoy satisfecho con lo que tenemos”, dirán otros. También se podría escuchar, “Aquí vamos de nuevo”. Pero eso no es correcto. Eso no es cierto. Me dirijo a usted para decirle que, como su obispo quien ha estado envuelto en todo este proceso, esta nueva traducción es hermosa. Es un reflejo fiel de lo que la Iglesia está rezando a través de todo el mundo. Es Católica y universal. Es fiel y para los fieles. Nos invita a entrar en el misterio del amor de Dios. Puede abrir los corazones de cada uno de nosotros. Nos puede unir aun más. No importa lo que somos, rico o pobre, joven o viejo, sacerdote o religioso, laico o obispo, activo o menos activo, esta es la Misa que hará posible que todos nosotros PERTENEZCAMOS MAS PROFUNDAMENTE.

Durante los últimos ocho años, los equipos de expertos en liturgia, teología, literatura, idiomas y la práctica pastoral, han estado trabajando para producir la mejor traducción posible para el uso en nuestro país y en casi todos los demás países donde el inglés es el idioma principal para la celebración de la Misa y los sacramentos. Son muchas las razones por las cuales esto era necesario. En primer lugar, queremos que la Bishop Murphy's CrestIglesia en nuestro país celebre la misma Misa con las mismas oraciones que el resto del mundo Católico. En segundo lugar, la tercera edición tiene mucho más días festivos de los santos que han sido recientemente canonizados y muchas Misas Votivas, como la nueva Misa especial para los no nacidos. En tercer lugar, podemos tener el fruto del trabajo de tantos expertos que han elaborado oraciones en nuestra propia lengua que resonaran en nuestros corazones y abrirán nuestras mentes a una apreciación más profunda y vivir la Misa que celebramos. Tendremos la oportunidad de nueva música que nos permitirá entrar más profundamente en el misterio que proclamamos. Como San Agustín escribió, “cuando cantas, oras dos veces”. La Misa del nuevo Misal Romano nos invita a abrazarlo con toda su riqueza y a pertenecer más profundamente.

En esta temporada de Adviento y Navidad, cuando estamos atareados con todas las fiestas, los que vienen regularmente a Misa saben lo bendecidos que somos de estar juntos en la celebración de la Eucaristía la cual el Papa Juan Pablo II llamó “el regalo más precioso que Jesús dejó a su Iglesia”. Como su obispo quiero darle las gracias por su fidelidad en asistir a la Misa Dominical, una fidelidad que se puede transmitir a sus hijos y nietos. Usted vive por la Palabra de Dios proclamada y predicada cada domingo. Usted y todos los miembros de su parroquia, con usted en su iglesia local, son cada vez más plenamente uno cuando unidos sus corazones y persona en su totalidad con el sacerdote proclaman la plegaria Eucarística, “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven Señor Jesús!”. Al concluir el sacerdote: “Por Cristo, con Él y en
Él”, su AMEN lleva el don del sacrificio sacerdotal de Cristo al cielo. Nuestra proclamación en comunidad del Padre Nuestro nos prepara para estar unidos con Él y el uno con el otro mientras compartimos el Cuerpo y la Sangre de nuestro Salvador.

El Nuevo Misal, creo, es el momento en que el Señor nos ha dado para renovar nuestra celebración de la Misa Dominical, para acercarnos más a la vida de Cristo y edificar su Cuerpo, la Iglesia, por el testimonio que se nos invita hacer al mundo. Ese testimonio es moldeado por nuestra celebración de la Misa y se deriva de nuestra participación en la Misa. De hecho, el mismo nombre, Misal, proviene de las palabras en latín por medio de la cual concluimos nuestra celebración. “Ite, Missa est”. “Vayan: pues ahora son enviados”. Sí, somos enviados al mundo para mostrar el resultado de nuestra vida de fe, esperanza y caridad que Jesús está vivo. Él vive en nosotros. Como Pedro proclamó hace 2000 años en el
Templo de Jerusalén aquella la primera Pascua: “nosotros somos los testigos, nosotros y el Espíritu Santo”.

Belong More DeeplyPara poder dar testimonio tenemos que pertenecer. Tenemos que ser parte de lo que creemos. Eso no es una abstracción o una teoría o una filosofía. Creemos en una persona, Jesucristo. Él está en el centro de nuestras vidas, porque sólo Él nos ha salvado. Y él, en la noche antes de morir, nos dio su Cuerpo, su Sangre y nos dijo “haced esto en memoria Mía”. Como dice Pablo, “cada vez que comemos Su Cuerpo y bebemos Su Sangre, proclamamos su muerte hasta que vuelva”.

La fe que compartimos, nos dice el Papa Benedicto XVI, es “esencialmente fe eucarística” que nos dio el Señor como el fruto de Su muerte en la cruz. Es el acto más maravilloso que la Iglesia tiene. Merece que participemos en ella con una actitud de “participación activa” que el Concilio Vaticano II y los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI nos han enseñado. Eso significa que todos tenemos una parte, y todos somos parte integral de la celebración Dominical. Y cuando vamos a Misa no solamente entramos en un lugar sagrado, la iglesia parroquial, entramos en este misterio de salvación. Nos reunimos para celebrar la acción de Dios y unir nuestra ofrenda a la ofrenda de Cristo al Padre. Nos reunimos como un solo cuerpo, perteneciendo cada vez más profundamente al Señor y los unos a los otros. La intimidad de la vida que compartimos en la Eucaristía es aún más profunda e íntima que el vínculo de amor entre el esposo y la esposa o el vínculo de amor que une a las familias.

¿Cómo puedo decir esto? Piense por un momento quien es la fuente del amor. ¡Dios! Porque Dios es amor. Nos amamos unos a otros con corazón verdadero, pero no podemos amarnos unos a otros tanto como Dios nos ama. Sólo podemos tratar de crecer cada vez más en el amor con Él y con los demás. Y el mejor lugar para hacerlo es la Misa Dominical. El lugar más privilegiado donde nos encontramos con el amor de Dios es en este encuentro semanal, esta reunión especial de todos nosotros con el Señor de la vida y el amor, Jesucristo. Aquí siempre lo vives. Aquí siempre pertenecemos más profundamente.

Una vez que hemos vivido ese amor, sabemos que tenemos que responder. No hay nadie entre nosotros que no tenga la invitación personal de Él a pertenecer más profundamente. Eso es lo que sucede cuando nos damos cuenta de lo mucho que Él nos ama. Él quiere que lo queramos a Él. Él quiere que compartamos con Él lo que quiere compartir con nosotros: Su vida en nuestras vidas, nuestras vidas en su vida. El pertenecer más profundamente es su invitación a todos nosotros sin excepción. Como su obispo estoy constantemente llamado a pertenecer más m profundamente. Para mí significa estar seguro de tener la actitud correcta y el corazón listo al ir a celebrar la Misa. Antes de llegar, se lo debo a Él y a usted el preparar la homilía con la oración y el estudio. Todo sacerdote quiere hacer eso. Usted tiene toda la razón de pedir y esperar que nos preparemos para que así podamos guiar el Cuerpo de Cristo a una celebración cada vez más profunda de la acción que nos brinda el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Belong More DeeplyCada uno de nosotros es llamado a prepararse para la celebración de la Misa Dominical. No siempre es fácil para ustedes, los buenos hombres y
mujeres de nuestra diócesis, las familias que tienen que hacer un verdadero esfuerzo para estar en la Misa Dominical. Hay tantas otras demandas de su tiempo, del tiempo de sus hijos, y en el poco tiempo libre que la sociedad nos permite como personas y como familias. Desde lo más profundo de mi corazón les doy las gracias. Mis hermanos sacerdotes también les agradecen por su fidelidad a la Misa Dominical, por el ejemplo que dan a sus hijos, por el testimonio que a dan sus vecinos, especialmente los que pertenecen pero todavía necesita saber lo que usted y yo sabemos: todos somos llamados a pertenecer más profundamente al Señor y a su Iglesia. Todos nosotros pertenecemos pero ninguno de nosotros alcanza el punto de que podemos detenernos y decir “basta. Ya pertenezco lo suficiente”. No, todos estamos invitados, siempre que estamos en el camino de la vida, nuestra peregrinación en la tierra, todos estamos invitados con todas las diferencias étnicas y culturales que no divide sino que nos enriquece. Todos estamos invitados a seguir adelante lo mejor que cada uno pueda, al paso que cada uno pueda. Mas todos estamos llamados a reconocer que todos podemos pertenecer más profundamente de lo que pertenecíamos ayer o pertenecemos hoy, pues todos podemos pertenecer más profundamente mañana y todas las mañanas de nuestra vida. La medida es el amor infinito de Dios expresado por Jesús en la cruz con un amor “hasta el fin”. Y ese amor puede ensanchar nuestros corazones. Ese amor nos abraza y nos estimula a abrazarlo a Él y los unos a los otros en la celebración de la Misa Dominical.

Y eso nos lleva de nuevo al nuevo Misal Romano, que comenzaremos a usar dentro de un año, en el fin de semana del 26-27 de noviembre del 2011.

¿Qué podrá encontrar? Es la misma Misa que la Iglesia siempre ha celebrado pero tenemos una traducción que hace nuestra celebración en nuestro país mucho más en conformidad con la misma Misa celebrada en todo el mundo. Habrá algunas palabras nuevas, la mayoría de ellas se encuentran en las oraciones de la Misa que son proclamadas o cantadas por el sacerdote. No muchas, pero algunas nuevas respuestas y oraciones tendrán que ser aprendidas por todos nosotros. Un ejemplo de ello es que la respuesta a “El Señor esté con vosotros” ahora será “Y con su Espíritu”, que es la respuesta en el Misal Romano y en cualquier otro idioma.

¿Qué es lo que se pide de usted? En primer lugar le pido a todos en nuestra diócesis, laico, hombres y mujeres consagrados, diáconos, sacerdotes y obispos de recibir al nuevo Misal con gozo y altas expectativas, que lo hagamos nuestro y aprovechemos esta oportunidad para pertenecer más profundamente haciendo este un tiempo de una renovación del espíritu y profundización de nuestro amor por la Eucaristía. Permitan que las palabras de las oraciones profundicen en sus corazones. Mediten sobre ellas y descubran la rica belleza del misterio que celebramos. Oramos lo que creemos y creemos en lo que oramos. Y no hay mejor manera de profundizar nuestra fe que orar con entendimiento y por lo tanto que nuestro entendimiento sea formado por la oración.

¿Cómo vamos a prepararnos? Ya hemos formado un Comité Directivo encabezado por la Canciller y los directores de las oficinas Diocesanas de Culto y de Formación en la Fe. A su vez ellos han reunido un comité más amplio de personas que representan a todas las partes de nuestra Diócesis a tomar la iniciativa para ayudar a entender el Misal, informar, adquirir el espíritu y pertenecer más profundamente. En los próximos meses, habrá talleres para el personal de las parroquias, nuestros maestros en las escuelas, para los líderes de la litúrgica y de la música, para quienes participan en la formación de la catequesis y la fe, para los diáconos y sacerdotes. Esté atento a estas oportunidades de educación y formación que se ofrecen a través de la Diócesis y a través de la parroquia, y aprovechen de ellos para aprender más sobre la Misa, para que pueda pertenecer más profundamente.

Esto seguirá a partir de ahora y continuará a través de la primera mitad del nuevo año. Por ejemplo, tendremos una convocatoria especial de todos los sacerdotes el viernes, 25 de febrero del 2011 con el nuevo Misal como nuestro centro. Los sacerdotes y los que trabajan con ellos se estarán preparando para traerlo ante los feligreses una vez que todos hayamos celebrado juntos el Triduo Sagrado y la temporada de La Pascua de Resurrección.

Belong More DeeplyEn la tarde del día de Pentecostés presidiré una Misa de Pentecostés en el nuevo auditorio de la escuela secundaria de San Antonio con todos los sacerdotes y representantes de todas nuestras parroquias. El propósito de esta Misa es la de invocar el Espíritu Santo en nuestra Diócesis para que con corazón dispuesto implementemos el nuevo Misal. ¡Este es el evento más importante que tendremos! ¿Por qué digo esto? Lo digo porque el aprendizaje de las frases nuevas y acostumbrarse a los cambios en algunas de las oraciones no es tan importante como la apertura de nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo y dejar que el Espíritu nos guie a una bienvenida alegre del Misal. De esa manera hacemos de esto un nuevo momento de experimentar el amor de Dios y dar testimonio de nuestra vida de fe. ¡Permitamos que este nuevo momento renueve nuestro entusiasmo y abra nuestras vidas a ser cada vez más lleno de la gracia que viene de celebrar la Misa con todo nuestro corazón, mente y voz!

No dejo de pensar de la invitación de san Agustín a cantar en voz alta el “Aleluya, al continuar en la peregrinación de la vida. Los invito, como San León Magno, “a reconocer su dignidad, oh cristiano”, porque ustedes son hijos e hijas de Dios, hermanos y hermanas de Jesús. Quiero recordarle quién es y de quién es usted. Quiero que todos estemos tan lleno con el don del Espíritu que nosotros, en nuestra Diócesis, experimentemos una renovación espiritual que será el fruto de la mayor acción que el pueblo de Dios puede llevar a cabo: la celebración de la Misa. ¡La Eucaristía es la fuente y cumbre de nuestra vida como cristianos, como el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia, la gran comunidad de comunión!

Esperando que la visión sea una que toca su corazón y estimule su espíritu, también debemos ser conscientes de que esto no es obra nuestra sino de Dios que ha enviado a Su Hijo para librarnos de nuestros pecados y nos llama a Su luz admirable. Nunca somos dignos de su amor y siempre debemos ser humildes y agradecidos. Sabemos que todos somos pecadores necesitados de perdón y reconciliación. Hemos vivido mucho y necesitamos constantemente dar gracias por el amor reconciliador que nos ha librado de nuestros pecados mediante el sacramento de la reconciliación. Todos debemos recurrir regularmente al sacramento de la reconciliación. De hecho, tenemos que reconciliarnos si estamos conscientes de cualquier pecado grave o mortal que objetivamente debe ser perdonado antes de poder acercarnos al Señor para recibir la Sagrada Comunión.

Parte de esta renovación también debe ser la reconciliación el uno con el otro y con la Iglesia que es la madre de todos nosotros y el único lugar donde podemos encontrar el verdadero perdón y la reconciliación plena. Pido que todos incluyamos oraciones que reconocen nuestros propios defectos y los defectos que han estropeado la vida de la Iglesia. He compuesto una oración que espero que sea utilizada por todos nosotros por un tiempo específico de la primera parte del año y a través de la Cuaresma como otra manera de prepararnos para tener corazones que son sanados por el amor sanador de Cristo, corazones que luego se acogerán en un verdadero beso de paz.

A todos ustedes que llamo mis “compañeros pastores”, los que se reúnen todos los domingos conmigo y mis hermanos sacerdotes alrededor del altar, les ofrezco mi más profunda gratitud por quienes ustedes son. Usted tiene mi oración, mi cariño y mi amor. Si nosotros, los pastores que nos reunimos en el pesebre, los altares de nuestras Iglesias parroquiales todos los domingos, y encontramos nuestra vida renovada y un nuevo espíritu y nuevas fuerzas al celebrar la Misa con el nuevo Misal, también tendremos el espíritu para dar mayor testimonio a nuestros hermanos y hermanas que pertenecen, pero aún no pertenecen tan profundamente como usted y yo. Estoy pensando en todos esos magos, los hombres y mujeres sabios, que son miembros del Cuerpo de Cristo, que pertenecen a Él, pero por una razón u otra todavía están buscando de seguir una estrella que los guiará al Belén de la Misa Dominical.

Una vez que usted y yo hayamos internalizado nuestra celebración de la Misa y pertenezcamos más profundamente a Cristo a través de ella, entonces podemos establecer a partir de la Misa el ir en paz y llevar a ellos el testimonio de nuestra vida con una invitación a que “Vengan y
vean” donde vive Jesús, a que “prueben y coman” el Pan de la vida, “a que entren en la Misa” con una nueva esperanza y así descubrir la experiencia de un gozo que es nuestro, un gozo que puede ser igualmente de ellos, al todos juntos buscar de pertenecer más profundamente a Él y entre nosotros mismos.

Esto significa que en el año 2012, nuestra Iglesia comenzará una gran misión de testimonio invitando a todos a volver a descubrir a Jesús, re-descubriéndolo a Él en las celebraciones Dominicales de la Misa. Tomaremos entonces, los frutos de nuestras celebraciones y los utilizaremos1para ser testigos cada vez más fervorosos a nuestros hermanos y hermanas, los magos que están buscando para encontrar a Jesús en sus propias vidas. Los pastores y los magos llegaran a conocerse y reconocer que todos somos uno al reunirnos alrededor del pesebre de Jesús a través de la Eucaristía. Rodeado de María y José, los ángeles y los santos cantan alabanzas a Dios: “Gloria a Dios en las alturas y paz a todos nosotros y toda la humanidad”. ¡Qué alegría será eso! ¡Qué fuerte será nuestra fe! ¡Qué calurosa será nuestra esperanza! ¡Qué ferviente será nuestra caridad! ¡Qué profundo perteneceremos!

Permítanme terminar con mi querido amigo, San Agustín de Hipona: “Y ahora, mis hermanos y hermanas, vamos a cantar Aleluya. Canta como cantan los viajeros a lo largo de la carretera: pero sigue caminando. ¿Qué quiero decir al decir caminando? Quiero decir perseverar yendo de bien a mejor. Algunos pueden ir de mal en peor. Pero si perseveras, seguirás caminando. Vayan hacia adelante en la virtud, en la fe verdadera y la conducta correcta. ¡Cantad y seguid caminando!”

Que Dios los colme con Sus bendiciones en este tiempo santo y que todos pertenezcamos más profundamente a El que tanto quería pertenecer a nosotros y con nosotros que Él “se hizo carne y habitó entre nosotros. Hemos visto Su Gloria, la Gloria como el Hijo único del Padre, llena de gracia y de verdad.”

+ William Murphy
Obispo de Rockville Centre
Domingo de Gaudete
12 de diciembre del 2010

 

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People at Mass

Reconciliation Prayer

Bishop Murphy's Message to Young People

AN NOU ANTRE PI FON NAN LAVI LEGLIZ LA  
[ Mete yon vèsyon ki ka enprime an Kreyòl ]

Pastoral Letters

Below is a list of pastoral letters written by Bishop William Murphy during his time as Bishop of Rockville Centre. Select the title of a given pastoral letter to view the full text.

I Will Give You Shepherds Vocations to the Priesthood [Les Dare Pastore - En Español]
Issued: November 6, 2009

Do This in Memory of Me
A Pastoral Letter to the Priests of the Diocese Regarding the Proper Celebration of the Eucharist and Distribution of Holy Communion
Issued: May 9, 2008

Rediscovering Sunday
Issued: Easter Sunday, April 20, 2003

Seeking the Face of Christ: A Christmas Time Pastoral
Issued: Christmas Day, December 25, 2003

Saint Agnes, Patroness of Youth
Issued: Feast of St. Agnes, January 21, 2004

For the Life of the World: A Pastoral Letter on the Church
Issued: Feast of Pentecost, May 30, 2004

United in Heart and Mind
Issued: Ash Wednesday, March 1, 2006

Penance and Reconciliation [En Español]
A deeper understanding of what this Sacrament means to us